Estaba una Mamá con su chiquillo, de entre 4 y 6 años en la fila de un banco. Eran casi las 2 de la tarde, hora en que este establecimiento se llena como si estuvieran regalando tortas y lulús de grosella. El monstruo en cuestión corría y gritaba por todos lados, incomodando a los presentes y a su propia progenitora. Cuando ésta última sintió la mirada de todos las personas, esas que dicen: ahoguenaeseniño, le puso un estate quieto al muchacho. El pequeño, resentido con el regaño, grita a todo pulmón:
Le voy a decir a mi Abuelito que le chupas el pilín a mi Papá!
Acto seguido, todos los que ahí se encontraban, intentaron de manera infructuosa contener las carcajadas y la mujer salió casi arrancándole un brazo al niño, roja como un jitomate y sin querer levantar la cara.
Mote con huesillo inestoico
Hace 6 años

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