No hay razón para mentirme a mí. Ni soy tu Mamá, ni soy policía. Las cosas que me cuentas, yo con gusto las escucho, y cuando lo siento prudente, te doy mi opinión, que dicho sea de paso, jamás he profesado, sea correcta y única.
Tampoco tengo la intención de enterarme de todo lo que haces. Finalmente somos amigas, no amantes, y ni a mis parejas les pido que me digan todo. Yo siempre he pensado que ojos que no ven, corazón que no siente. No hay necesidad de hacerse chaquetas mentales de lo pudo ser o hubiera sido.
Así pues, lo único que no puedo tolerar en ningún aspecto de mi vida, es la mentira. Ni la piadosa. Prefiero escuchar una verdad que me haga llorar dos o tres días, que escuchar una mentira que me hará cuestionarme por el resto de mis días. Supongo que como buen ser humano, es bastante hipócrita de mi parte, pues en algún momento, yo también hago uso de las mismas para tapar alguna pendejez.
Así que, hoy no tengo ganas de escuchar tus problemas existenciales. Hoy, no me interesan, y dudo que mañana cambie de parecer. Pero también soy un alma bondadosa y olvidadiza, así que probablemente, el viernes te vea para ir a beber.

No hay comentarios:
Publicar un comentario