jueves, 3 de septiembre de 2009

We all fall down

Hace algún tiempo tengo la idea en la cabeza de que mis problemas se deben principalmente a la frustración que siento cuando algo no sale como yo quiero, y mi baja tolerancia a ella. De esto último, tiene la culpa mi hermosa madre, que siendo yo hija única, me llenó de atenciones y se tomó la molestia de solucionarme muchos problemas (gracias), pero también creó una auténtica inútil en muchos aspectos.
He leído mucho acerca del manejo de ese sentimiento, y el de la ansiedad, y sigo sin poder controlarlos. He llegado a la conclusión de que la única técnica que me funciona, es identificarla en cuanto me empiezo a sentir incómoda y dejar que todo ese cúmulo de sentimientos se apoderen de mi persona por algunos minutos, hasta que poco a poco se desvanece. El asunto es que mi mente y mi cuerpo rechazan sentirse miserables por un período largo de tiempo, así que lo desechan, y me vuelvo a sentir normal. Pero también he descubierto que esos pocos minutos se hacen eternos, no puedo ni aguantarme a mi misma, pero el esfuerzo vale la pena.
Nunca había podido distinguir los momentos de cambio en mi línea del tiempo, pero hoy me di cuenta que con este descubrimiento (al menos lo es para mí), estoy marcando una diferencia entre mis reacciones y mi forma de ver las cosas. No sé si sentirme feliz o preocuparme. Creo que finalmente la edad me alcanzó….

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